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La vida – Silvio Rodriguez

Hace dos semanas las cosas fueron complicadas, ahora todo pasó y Dios me ayudó. La vida es así…Gracias a Dios y a mi enamorada( Pattyland)  por ayudarme en estos momentos.

La vida de un pájaro en vuelo,
la vida de un amanecer,
la vida de un crío
de un bosque y de un río,
la vida me ha hecho saber.

La vida del sordo y del ciego,
la vida que no sabe hablar,
la del triste loco,
la que sabe a poco,
la vida me ha hecho soñar.

La vida voraz que se enreda,
la vida que sale a jugar,
la vida consciente que queda,
la vida que late en el mar.

La vida que brota de un muerto,
la vida que no se murió,
la de los desiertos,
la de un libro abierto,
la vida me ha hecho cual yo.

La vida que alumbra en el trueno,
la vida final de un adiós,
la vida goteando de un seno,
la vida secreta de un dios.

La vida que pende de todo,
la vida de cada emoción,
la vida en exceso,
la vida de un beso,
la vida me ha hecho canción.

El necio

“Yo me muero como viví”
Según la RAE necio significa : Terco y porfiado en lo que hace o dice.
Así se llama también la canción de Silvio Rodriguez. Un necio que se niega abandonar sus convicciones, sus sueños, sus esperanzas y todos los años que no han pasado en vano. Me atraé ese pensamiento de perseverar y ser terco sobre sus convicciones, no abdicar a los sueños, estar allí necio hasta la muerte.
Es muy idealista pero quien sabe quisas Silvio Rodriguez cuando su cuerpo deje de existir sea uno de los pocos que vivieron como quisieron en verdad. Necios con su verdad hasta la tumba.

El necio

Para no hacer de mi ícono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su Parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares.
me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Yo quiero seguir jugando a lo perdido,
yo quiero ser a la zurda más que diestro,
yo quiero hacer un congreso del unido,
yo quiero rezar a fondo un hijonuestro.
Dirán que pasó de moda la locura,
dirán que la gente es mala y no merece,
más yo seguiré soñando travesuras
(acaso multiplicar panes y peces).

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

Dicen que me arrastrarán por sobre rocas
cuando la Revolución se venga abajo,
que machacarán mis manos y mi boca,
que me arrancarán los ojos y el badajo.
Será que la necedad parió conmigo,
la necedad de lo que hoy resulta necio:
la necedad de asumir al enemigo,
la necedad de vivir sin tener precio.

Yo no se lo que es el destino,
caminando fui lo que fui.
Allá Dios, que será divino.
Yo me muero como viví.

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Silvio y sus dos musas

Dos mujeres en la vida de Silvio Rodriguez son conocidas como las que inspiraron una infinitud de canciones entre ellas las más famosas como “De la Ausencia y de tí” y “Ojala”
Velía y Emilia. Grandes personajes en la vida sentimental de Silvio Rodriguez. Las dos se fueron de su lado, una al extranjero y la otra a una ciudad lejana. Se dice que aprendió más de Emilia porque era mayor que él, y le inculcó la lectura de Cesar Vallejo, uno de los mejores poetas del mundo y es peruano.
De Velía se sabe que es mexicana y que fue solo su amiga. Ellos compartian momentos agradables, libros e ideas. Pero como está historia nada pasional no llena la morbosidad o la curiosidad de las personas, se han creado historias no confirmadas sobre Velía, creandola como una bailarina quien Silvio se enamoró perdidamente.

Para Silvio, Emilia fue su primer amor. Le enseño tantas cosas, definitivamente era más culta y más inteligente que él. Este fue un amor truncado porque ella tuvo que viajar a otra ciudad para seguir sus estudios de medicina. El con cierta rabia y melancolía, escribió “Ojala”. La canción más conocida del Aprendiz de brujo.

Hoy me propongo fundar un partido de sueños

Septiembre 29, 2008 emilio vegas ubillus 3 comentarios

Jose Martí dijo que las verdades esenciales caben en las alas de un colibrí.

y Silvio Rodriguez lo interpreto así:

Hoy me propongo fundar un partido de sueños,
talleres donde reparar alas de colibríes.
Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor,
tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.

Hoy quiero patrocinar el candor desahuciado,
esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna.
Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar,
desaparecidos, deudores del banco mundial.

Por una calle
descascarada,
por una mano
bien apretada.

Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas,
de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas,
de sombras en pena -del reino de lo natural-
que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.

Por el levante,
por el poniente,
por un deseo,
por la simiente,
por tanta noche,
por el sol diario,
en compañía
y en solitario.

Ala de colibrí,
liviana y pura.
Ala de colibrí
para la cura.

Y este humilde servidor solo puede añadir:

Hoy me propongo a cambiar las cosas empenzando por mí.
Hoy me propongo a intentar ser yo mismo sin pensar en el que diran.
Hoy me propongo a sonreir y a mirar.
Hoy me propongo aceptar mis imperfecciones y cantar.
Hoy me propongo a vivir sin miedo a arriesgar.